La principal señal macroeconómica es que la reducción del riesgo geopolítico en torno a Irán está respaldando el apetito por el riesgo global, y las acciones estadounidenses suben repetidamente a máximos históricos. Esto es importante para Asia porque, si se mantiene el sentimiento más firme de Wall Street, puede impulsar las acciones regionales, las monedas sensibles al comercio y una confianza más amplia.
En Washington, un funcionario de la Casa Blanca dijo que el presidente Donald Trump aceptaría sólo un “buen” acuerdo con Irán que cumpla con sus líneas rojas. Incluso con ese lenguaje condicional, los mercados parecieron centrarse en la perspectiva de progreso en las conversaciones, lo que ayudó a impulsar las expectativas de que podría evitarse una escalada perturbadora en Medio Oriente.
Ese cambio de sentimiento se mostró claramente en los mercados estadounidenses. Reuters informó que los principales índices estadounidenses alcanzaron nuevos máximos, ayudados por las acciones tecnológicas y el optimismo sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán, mientras que NHK dijo que el Dow cerró por encima de 51.000 por primera vez.
En Asia, el contexto político y normativo sigue siendo más complicado. Filipinas está caminando por una línea delicada como próxima presidencia de la ASEAN, y las tensiones en el Mar Meridional de China y la diplomacia regional probablemente competirán con la agenda económica del bloque en un momento en que los gobiernos también están tratando de sostener el impulso de la inversión y el comercio.
Mientras tanto, Reuters informó que los casos sospechosos de ébola en el Congo aumentaron respecto al día anterior. Si bien no es un acontecimiento centrado en Asia, es un recordatorio de que las crisis relacionadas con la salud aún pueden afectar las cadenas de suministro, los flujos de productos básicos y la fijación de precios de riesgo si se intensifican.
En conjunto, los titulares apuntan a un viento de cola a corto plazo para los mercados debido a un menor riesgo geopolítico percibido, pero también a vulnerabilidades persistentes en la diplomacia y la salud pública. Para Asia, esa combinación es importante porque moldea las condiciones financieras, las expectativas energéticas y el margen de política para los bancos centrales y los gobiernos que intentan respaldar el crecimiento sin reavivar la inflación.