El principal mensaje macroeconómico para Europa es que el Reino Unido muestra una combinación más frágil de consumo débil, un mayor endeudamiento público y presiones de costes persistentes. Esta combinación complica las perspectivas de crecimiento y plantea nuevas preguntas sobre el margen de maniobra de los responsables políticos para apoyar la demanda sin reavivar las preocupaciones inflacionarias.
En el Reino Unido, el endeudamiento público de abril superó las expectativas y alcanzó su nivel más alto desde la era COVID, mientras que las ventas minoristas cayeron a medida que los precios del combustible se dispararon. En conjunto, estas cifras sugieren que los hogares siguen siendo sensibles a los costes cotidianos y que las finanzas públicas están bajo presión, incluso antes de que una desaceleración económica más amplia sea plenamente visible.
Esta tensión también se manifiesta en el aumento de los casos judiciales por deudas impagadas