El tránsito por Ormuz y la amenaza arancelaria de Estados Unidos agudizan las presiones de oferta y costos en Europa

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El panorama macroeconómico de Europa está siendo moldeado por una nueva combinación de riesgo geopolítico, fricciones comerciales y tensiones en los costos internos, en lugar de un shock único. El paso de un barco de propiedad francesa por el Estrecho de Ormuz y las advertencias sobre los costos del combustible para aviones subrayan la exposición de la región a las rutas energéticas, mientras que la nueva presión arancelaria de Estados Unidos sobre los productos farmacéuticos añade otra capa de incertidumbre para los exportadores. Al mismo tiempo, la delincuencia minorista en el Reino Unido apunta a presiones operativas internas, y un mercado laboral estadounidense más fuerte de lo esperado refuerza el contexto de demanda externa.

La principal conclusión macroeconómica para Europa es que la seguridad del suministro y el riesgo de fijación de precios vuelven a estar en el foco de atención, incluso sin una interrupción total. Los acontecimientos en torno al Estrecho de Ormuz, los costos del combustible y los posibles aranceles estadounidenses muestran cuán rápidamente la tensión geopolítica puede afectar las condiciones comerciales europeas.

El paso de un barco de propiedad francesa por el Estrecho de Ormuz parece ser el primer tránsito de este tipo realizado por una importante empresa europea desde que comenzó el conflicto. Esto es importante porque ofrece una señal tentativa de que las rutas comerciales todavía funcionan, pero no elimina la prima de riesgo subyacente vinculada a uno de los puntos críticos de energía del mundo.

Esa cautela se ve reforzada por la advertencia de Aurigny de que no habrá escasez de combustible para aviones durante cuatro a seis semanas, aun cuando está pagando un 120% más por el combustible que antes de la guerra. Para Europa, eso apunta menos a una escasez inmediata que a un shock de costos que podría afectar a las aerolíneas, la demanda de viajes y los sectores sensibles al transporte si los precios elevados persisten.

La política comercial está aumentando la tensión. La amenaza estadounidense de imponer aranceles del 100% a los productos farmacéuticos a menos que las empresas lleguen a un acuerdo plantea la posibilidad de ejercer presión sobre una importante industria exportadora europea, incluso si se excluyen los medicamentos genéricos. Para los fabricantes europeos, la señal es que el acceso al mercado estadounidense puede volverse más condicional y más caro.

Las condiciones operativas nacionales también siguen siendo difíciles. El llamado del jefe de M&S para que se tomen más medidas contra el crimen y el abuso del personal resalta un lastre separado pero significativo para los minoristas, con mayores costos de seguridad e interrupciones que se suman a márgenes ya de por sí reducidos. Las quejas de los consumidores sobre las trampas de las suscripciones, si bien no son un factor macroeconómico en sí mismas, también hablan de la sensibilidad de los hogares respecto de los costos recurrentes.

En ese contexto, el aumento del empleo en Estados Unidos, mayor de lo esperado en marzo, sugiere que la demanda externa no se ha recuperado a pesar de la guerra con Irán. Para Europa, el mensaje combinado es mixto: el apoyo al crecimiento de Estados Unidos sigue ahí, pero los riesgos energéticos, marítimos y arancelarios podrían mantener las presiones inflacionarias rígidas, complicar las decisiones políticas y dejar a los mercados centrados en los shocks de oferta en lugar de en un repunte limpio del crecimiento.

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