La economía europea se prepara para un impacto inflacionario considerable, a medida que los precios globales de la energía continúan su escalada. Advertencias de importantes proveedores energéticos, como British Gas, sugieren que el aumento de las facturas de energía para los hogares será "ineludible" si los precios del petróleo se mantienen elevados, afectando directamente a los consumidores de todo el continente.
Esta preocupación se ve reforzada por la inquietud generalizada ante el disparado precio del gas, con analistas que temen que las interrupciones en el suministro puedan prolongarse más de lo previsto inicialmente. Estos costes elevados y sostenidos, tanto para el petróleo como para el gas