La economía internacional de esta semana se centró en el movimiento inversor a gran escala en el campo de la IA en Estados Unidos y el impacto en el mercado energético de la situación cada vez más tensa en Oriente Medio. Si bien la IA está atrayendo la atención como un campo de crecimiento de próxima generación y se están invirtiendo enormes cantidades de fondos en ella, la situación en Medio Oriente continúa ensombreciendo la economía mundial como un riesgo geopolítico.
La inversión en Estados Unidos se está acelerando, especialmente en el campo de la IA. El Grupo SoftBank anunció que construirá un nuevo centro de datos para IA en Ohio, en el Medio Oeste de Estados Unidos. Se estima que el costo del proyecto alcanzará los 80 billones de yenes en yenes japoneses, y el objetivo es capturar la creciente demanda de IA en los Estados Unidos. Además, el Departamento de Defensa de EE. UU. está avanzando con planes para adoptar la IA de Palantir en sus sistemas de comando y control, y el alcance del uso de la tecnología de IA se está expandiendo al campo militar, aumentando su importancia estratégica.
Por otra parte, la situación en Oriente Medio sigue siendo inestable. United Airlines ha anunciado que reducirá sus vuelos un 5% hasta otoño, ya que prevé que la subida de los precios del crudo se prolongará durante mucho tiempo debido a la situación en Oriente Medio. La realidad es que el aumento de los costos del combustible está ejerciendo presión sobre las compañías aéreas. Además, la declaración del expresidente Trump de que estaba "cerca de lograr nuestro objetivo de guerra con Irán" también sugiere que las tensiones en la región continúan.
En estas circunstancias, el gobierno estadounidense aprobó la venta de crudo iraní varado en el mar como una exención de sanciones de 30 días. Esto parece tener como objetivo aliviar la presión alcista sobre los crecientes precios del petróleo crudo mediante el aumento de la oferta de petróleo crudo, aunque sea temporalmente.