La economía europea se enfrenta a crecientes presiones inflacionarias derivadas de la escalada de tensiones geopolíticas en la región del Golfo, que están impulsando al alza los precios del petróleo y el gas. Este conflicto está teniendo un efecto dramático y de gran alcance, reconfigurando las perspectivas económicas para los próximos meses.
El impacto directo se siente agudamente en el coste de vida. El aumento vertiginoso de los precios del petróleo y el gas está elevando los gastos de los hogares, desde el combustible en el surtidor hasta las hipotecas, a medida que el shock energético general se filtra en la economía. Los analistas temen que la interrupción del suministro de gas, en particular, pueda persistir más tiempo de lo inicialmente previsto.
Los bancos centrales están siguiendo de cerca la situación. El Banco de Inglaterra, por ejemplo, mantuvo recientemente los tipos de interés en el 3,75%, pero sus responsables votaron unánimemente a favor de señalar su disposición a subirlos si el shock de precios derivado del conflicto del Golfo resulta persistente. Esto marca un cambio