Japón afronta un pulso entre las subidas salariales y los choques externos

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Los datos de enero y febrero en China mostraron una producción firme, pero un consumo débil, lo que mantiene cautela entre los exportadores japoneses. El aumento de la tensión en torno a Irán elevó la preocupación por el suministro de crudo y llevó a Tokio a liberar reservas privadas de petróleo. Los salarios suben con fuerza, pero la debilidad del yen y el encarecimiento de la energía pueden volver a presionar a los hogares.

Los últimos datos de China mostraron resistencia en la producción, pero también dejaron clara la debilidad del consumo y la persistencia de la crisis inmobiliaria. Para Japón, una demanda china más débil sigue pesando sobre las expectativas de exportación e inversión.

En Oriente Medio, la escalada de la tensión en torno a Irán reavivó la preocupación por la estabilidad del suministro de crudo. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón decidió liberar reservas privadas de petróleo desde el 16 de marzo para contener el temor a escasez y la presión sobre los precios.

En el mercado cambiario, el yen llegó a caer a la parte alta de 159 por dólar, su nivel más débil en unos 20 meses. Un yen más débil encarece las importaciones y puede trasladarse rápidamente a la gasolina y a las facturas de servicios públicos.

Al mismo tiempo, la negociación salarial de primavera ha dejado alzas relativamente sólidas, con un aumento medio superior a 8.100 yenes mensuales en una de las mediciones sindicales. Eso apoya la demanda, pero la inflación y el tipo de cambio pueden limitar la mejora del ingreso real.

La perspectiva inmediata de Japón queda marcada por salarios más altos por un lado y por riesgos ligados a la energía, la divisa y China por el otro. La clave será si el aumento de los ingresos logra superar de forma sostenida el alza del costo de vida.

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