En Oriente Medio, las preguntas sin respuesta sobre el nuevo liderazgo de Irán mantienen a los mercados en alerta. Aun así, los precios de la energía bajaron porque los operadores interpretaron que el conflicto podría no convertirse en una emergencia de suministro más amplia.
Los datos económicos de enero y febrero en China mostraron un panorama desigual. La producción industrial resistió mejor que el consumo, mientras la crisis inmobiliaria siguió debilitando la confianza.
En Corea del Sur, los casos judiciales que involucran al expresidente Yoon Suk Yeol y las investigaciones relacionadas han mantenido la política en el centro de atención. Para los inversores globales, eso añade otra capa de incertidumbre en una de las economías exportadoras clave de Asia.
En Estados Unidos, el mensaje político sobre Oriente Medio ayudó al apetito por el riesgo, pero la situación de fondo sigue siendo cambiante. Los mercados todavía no están en posición de considerar duradero ese alivio geopolítico.
Por ahora, la perspectiva global está marcada por tres temas conectados: precios de la energía más bajos, señales más débiles de demanda asiática y una reevaluación del riesgo político. Los inversores tendrán que equilibrar expectativas de crecimiento con oscilaciones de mercado impulsadas por la seguridad.